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La clave del socialismo democrático es la libertad de las mujeres

  • hace 7 días
  • 10 Min. de lectura

Perspectiva de las mujeres jóvenes internacionalistas ­– Otoño 2025



@dwa.artist, Madagascar


A todas las mujeres jóvenes del mundo,


Empezamos esta perspectiva conmemorando el gran esfuerzo que hicieron tantas mujeres a lo largo de nuestra historia para que podamos vivir y continuar la lucha por la liberación, la libertad y la justicial social de las mujeres. Todas aquellas que cayeron mártires en la lucha por la liberación de la mujer entregaron su vida a la causa socialista, a la construcción de una sociedad libre e igualitaria para todas nosotras. Les dedicamos a ellas esta perspectiva sobre el socialismo.


En primer lugar, este mes marca el inicio de la conspiración internacional contra Abdullah Öcalan. El 9 de octubre, hace 27 años, Öcalan, bajo una fuerte presión internacional, fue forzado a abandonar Siria y viajó a Europa para evitar el conflicto militar y proteger al movimiento de Liberación del Kurdistán. Así, empezó su largo viaje por Grecia, Italia y Rusia en busca de alianzas políticas en la comunidad internacional. Al final fue capturado por los servicios secretos de Israel e de los Estados Unidos, en Kenia y fue encarcelado en régimen de aislamiento en la isla-cárcel de Imrali en Turquía. Este ataque, en el que participaron todas las fuerzas imperialistas, fue especialmente diseñado para acabar con la resistencia de los pueblos en Oriente Medio contra el imperialismo y la destrucción de la lucha por un nuevo sistema mundial basado en el paradigma de la liberación de la mujer, de la ecología social y de la democracia. Desde entonces hasta el día de hoy, Israel, los Estados Unidos de América, Turquía, Inglaterra y el resto de los miembros de la OTAN, han seguido con brutalidad los ataques para acabar con la resistencia del pueblo Kurdo y el resto de pueblos que habitan la región. Especialmente ahora con el genocidio de Palestina, los ataques en el Líbano, la guerra en Irán y el violento conflicto y la crisis en Siria y Kurdistan, ponemos la atención en Abdullah Öcalan y en la necesidad de su liberación física para parar la guerra y traer una solución política en Oriente Medio.


Escribimos esta perspectiva para ti.


Puede que mientras leáis esta perspectiva estéis en el coche escuchando música, y cada canción esté hablando sobre las mujeres como un trofeo o una propiedad, como un objeto que se puede poseer con dinero y armas, o puede que sean canciones que hacen referencia al deseo sexual que el sistema utiliza para llenar el tremendo vacío que crea en el ser humano. O quizás estéis caminando por la calle yendo a una quedada con amigas o yendo a la escuela y en cada esquina haya un anuncio con una mujer, seguramente desnuda, junto a algún material de limpieza, comida, coches o productos que se vendan en los supermercados.


O digamos que estáis volviendo a casa después de una bonita noche con vuestras amigas y en cada paso que dais deseáis no encontraros con ningún hombre en el camino, de forma que os veáis obligadas a cambiaros de acera y caminar rápido, o coger las llaves de casa para estar preparadas y defenderos y aguantar la respiración hasta que se vaya. O tal vez mientras leéis esta perspectiva no estáis en ninguna de estas situaciones, pero sabéis que cualquier día de estos podríais vivirlas, porque es la realidad en la cual nosotras como mujeres estamos forzadas a vivir todos los días por culpa del sistema sexista y capitalista. Así que, os dedicamos estas líneas a vosotras, tanto si estáis en el trabajo, en la escuela o en la universidad, como si no estáis en ninguna de estas situaciones. Quizás estáis empezando un nuevo año lectivo de estudios, puede que economía o arte, ciencias sociales o física. O, por otro lado, puede que no hayáis tenido otra que poneros a trabajar. A lo mejor como camareras en un restaurante, o cuidadoras, o en el sector logístico de alguna empresa que no os da ninguna seguridad laboral y os expone a unas condiciones de precariedad e incerteza. Por no hablar del sueldo, que con suerte os da para llegar a final de mes y que en todo caso os deja con la sensación de que vuestro tiempo valen mucho más. Ya sea que viváis en una familia que espera que tengáis un hombre a vuestro lado y quiera convenceros de que solo tenéis que esperar al adecuado, que espera que os esforcéis por amarlo, que cambiéis vuestra forma de ser por un hombre… Sea cual sea vuestra situación, os hacemos llegar este texto, a todas vosotras; a todas las mujeres jóvenes que estáis resistiendo y luchando, de diferentes formas, por la liberación de todas nosotras.


En este punto de tu vida, te debes estar preguntando, ‘¿En quién me convertiré?’ o tal vez más seguramente ‘¿Qué haré?’. Queremos intentar responder estas preguntas en las siguientes líneas.


Sobre el socialismo democrático


Como mujeres jóvenes, estamos en una situación dramática. Ante los ataques del sistema a los que nos vemos expuesta día a día, la solución no puede ser otra que la construcción de un nuevo sistema mundial que rehaga radicalmente las reglas del sexismo y se centre en la libertad de la sociedad entera, basada en la libertad de las mujeres. Llamamos a este sistema, un sistema socialista. Cuando nos referimos al socialismo aquí, no hacemos alusión a un sistema de dominación o una utopía inalcanzable; esto no tiene nada que ver con la idea de socialismo democrático desarrollada por Abdullah Öcalan. El socialismo democrático no es una construcción que deba de ser impuesta a la sociedad desde arriba, así como tampoco un concepto alienado de la naturaleza social del ser humano. Es una forma concreta de vida basada en la libertad, la comunalidad y la diversidad. Choca con el capitalismo, el cual se fundamenta en la explotación y la violencia, y también con el liberalismo, que se centra en un concepto falso de libertad, individual. Según la compresión socialista de la realidad, tanto la libertad individual como la colectiva tienen cabida en la sociedad y están equilibradas de forma orgánica entre ellas. El socialismo democrático es de central importancia, especialmente para las mujeres jóvenes, ya que forma parte de nuestra historia y es parte de nuestras identidades.


¿Cómo llegamos hasta el día de hoy?


A mediados del siglo XIX, el trabajo de Karl Marx y Friedrich Engels condujo al desarrollo de una nueva forma de socialismo llamado socialismo científico. Entendieron la realidad de la sociedad en el presente y a nivel histórico en términos de lucha entre clases con intereses opuestos, denominándolas proletariado y burguesía, clase trabajadora y clase propietaria. Sus análisis y sus propuestas se enfocaron en el plano material de la sociedad, particularmente en las relaciones de producción. Esta perspectiva fue rompedora y condujo a importantes pasos en la historia. Pero la solución basada en las ideas de Marx solamente rascaron la superficie y nunca fueron capaces de solventar realmente la contradicción social fundamental. En realidad, la opresión de las mujeres nunca fue ni destruida ni resuelta por el socialismo real. Sí, bajo los experimentos socialistas alrededor del mundo la situación de las mujeres mejoró, el derecho al aborto fue introducido, pero incluso las revolucionarias rusas eran conscientes del problema: el caso era que las relaciones entre hombres y mujeres eran tan sexistas que incluso acababan con la consciencia de clase. En aquella época, la consciencia de clase era entendida como la base para la lucha conjunta; la historia nos ha enseñado que así no vamos a la raíz del problema.


Como Alexandra Kollontai analizó: ‘Los intereses de la clase trabajadora necesitan de nuevas y igualitarias relaciones dentro de la camaradería que sean establecidas entre miembros de la clase trabajadora, entre trabajadores y trabajadoras. [Por ejemplo] La prostitución impide esto. Un hombre que ha comprado el afecto de una mujer nunca puede verla como una ‘camarada’. Por ende, la prostitución imposibilita el desarrollo y crecimiento de la solidaridad entre miembros de la clase trabajadora, así que la nueva moralidad comunista sólo puede condenar la prostitución.’ [1]


Alexandra Kollontai, Clara Zetkin y Rosa Luxemburg, dieron pasos importantes. Se acercaron a la verdad del socialismo. Más allá de la contradicción de clases, entendieron la relación entre los géneros como el principal problema. Haciéndolo se toparon con la resistencia de la mentalidad masculina dominante. Antes de la Revolución de octubre en Rusia, las mujeres eran vista como apéndices de los hombres, como extensiones de ellos, no como personalidades revolucionarias, aún siendo el motor de la sociedad. Por ejemplo, la huelga llevada a cabo por las mujeres que reivindicaban el pan en el Día Internacional de las Mujeres, en 1917 en San Petersburgo, fue en última instancia el punto inicial de la revolución de octubre y fueron las mujeres las que se convirtieron en la fuerza motriz de la Revolución Rusa.


Los Movimientos Feministas de los 60s y 70s también dieron importantes pasos en este sentido. Ya en ese momento fueron capaces de difundir socialmente la idea de que ‘lo personal es político’. Todo lo que experimentas, todas las injusticias, cada opresión y violencia no es solamente algo individual u ocasional, es la misma injusticia que afecta a miles de mujeres jóvenes cada día.


¿Cómo construimos el socialismo democratico?


Abdullah Öcalan escribe en su carta para el 8 de marzo de 2025:


‘A no ser que la cultura de la violación esté superada, la realidad social no podrá ser investigada en el ámbito de la filosofía, la ciencia, la estética, la ética y la religión. Así como demuestra el Marxismo, los logros del socialismo no serán posibles a menos que la nueva etapa acabe con la cultura de la dominación masculina profundamente arraigada en la sociedad. El socialismo puede ser alcanzado a través de la liberación de las mujeres. Nadie puede ser socialista sin la libertad de las mujeres. No puede haber socialismo. Uno no puede avanzar hacia el socialismo sin democracia.’ [2]


Los conocimientos que ha adquirido Öcalan hoy en día demuestran lo que tantas mujeres revolucionarias intentaron explicar durante siglos. El problema social que Alexandra Kollontai reveló hace un siglo en relación con la prostitución ha alcanzado hoy cotas y áreas de la sociedad de la forma más brutal. Es especialmente en la era de los medios de comunicación y capitalismo financiero, la era en que las mujeres han sido más híperestetizadas e hípersexualizadas. Somos constantemente empujadas a conformarnos y a seguir las normas estéticas y sociales basadas en el sexismo y en la cultura de la violación. Por esta razón el primer paso para construir el socialismo democrático es forjar una fuerte personalidad socialista que sea capaz de crear alrededor suya una organización social a través de la construcción de comunas, cooperativas, consejos y cualquier otra forma de organización autónoma que rechace firmemente el sexismo. Insistir en los valores morales de la humanidad conlleva crear una cultura democrática y socialista y, como mujeres jóvenes, llevamos estos valores particularmente anclados dentro de nosotras. Estos principios, sin embargo, no sólo nos tocan a nosotras, a la mujeres, en realidad son también una parte importante y fundamental de los hombres. Como dice Öcalan ‘Un hombre puede sólo considerarse un socialista si es capaz de vivir adecuadamente con una mujer’. [3]


Comuna es sociedad y sociabilidad es socialismo


Hemos mencionado la comuna como una forma de organización de la sociedad, pero no es sólo esto; juega un papel central en la construcción del socialismo democrático. A principios del sigo XIX las investigaciones arqueológicas tuvieron como resultado nuevos descubrimientos con relación al origen de los sistemas y sociedades democráticas. En ese momento Marx y Engels no habían sido aún capaces de introducir estos descubrimientos en sus tesis socialistas y comunistas. Ellos mismos lo reconocieron. Sería más tarde cuando la perspectiva adquirida después de la Comuna de París de 1871 y la investigación arqueológica que arrojó luz sobre la cuestión principal para entender la historia democrática. Hacia el final de su vida, Marx entendió esto también. La comuna es la forma de organización de la sociedad democrática y socialista más natural y fundamental. Puede darse en forma de comuna joven, incluso de comuna infantil, de comuna de un barrio de mujeres o de comuna de estudiantes. Dentro de la comuna, cada parte de la sociedad puede volverse política de forma que desarrollen la capacidad de organizarse autónomamente, tomar decisiones y poder defenderse de ataques físicos, psicológicos, económicos y cualquier tipo de opresión estatal y del sistema.



Ahora nos toca a nosotras, ¿qué podemos hacer?


También para nosotras, las mujeres jóvenes, la comuna es la primera estructura en la cual nos podemos organizar. Es decir, en la que podemos ser nosotras mismas, descubrir nuestra identidad, construir hermandad, apoyarnos unas a otras, crear las bases para un sistema socialista y democrático y lo que es más importante, autodefendernos. Si queremos convertirnos en socialistas y construir una salida alternativa a la crisis mundial, tenemos que pensarnos unidas, como una comuna; eso significa que tenemos que concebirnos como una sola. Cuando una mujer no cree en sí misma o bien no se siente válida, es también nuestra responsabilidad construir esa confianza juntas con ella. Cuando una mujer está lidiando con la inseguridad de tener o no suficiente fuerza y valentía para ser una revolucionaria, tenemos que vernos en su tesitura y así juntas poder superar cualquier miedo u obstáculo. Cuando una mujer es acosada por un hombre en la calle, o se enfrenta a la violencia doméstica en la familia o en el trabajo, tenemos que sentir esa violencia como si fuera contra nosotras mismas. En este punto sabremos que cuando nos atacan a una, atacan a la identidad de la mujer como un todo, de forma que nos están atacando a todas. Entonces, la próxima vez que escuchemos una canción sexista en la radio o que veamos un anuncio publicitario en la calle que nos muestre como un objeto con el que poder hacer negocio, podremos ver en nuestras hermanas y en nosotras la fuerza para rechazar esta cultura, rechazar este sistema; cambiar el canal de la radio, romper la valla publicitaria y organizar nuestro propio sistema junto con nuestras hermanas, nuestra autodefensa.



‘‘Las revolucionarias debemos movernos entre las masas como pez en el agua.’’

Mao Ze-Dong


El mundo está cambiando, la juventud se está rebelando en cada esquina y ya no estamos solas, hay toda una red de mujeres que nos apoya y que está preparada para luchar codo a codo con nosotras para la construcción de una sociedad libre basada en el socialismo democrático.

La próxima vez que nos preguntemos ‘¿En quién me convertiré?’ tendremos todas las herramientas necesarias para responder correctamente a esta pregunta. Como dijo Fred Hampton, líder revolucionario del Partido de las Panteras Negras: ‘si tienes miedo del socialismo, tienes miedo de ti misma’.



[1] Alexandra Kollontai, Carta a la Juventud Trabajadora, 1922.

[2] Abdullah Öcalan, Carta del 8 de marzo, 2025.

[3] Abdullah Öcalan, Carta a la Academia de la Jineooji.


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