top of page

Una historia desde Rojava

  • 21 jul
  • 4 min de lectura

por Klara



Estas breves lineas, recogidas del diario de un joven internacionalista en Rojava, nos hablan de los primeros momentos del avance de HTS y Estado Islámico hacia la AADNES (Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria).


En enero de 2026, después de los duros ataques contra la población de los barrios de Sheikh Masqsoud y Asrafiye en Alepo, las milicias yihadistas del gobierno apuntaron a toda Rojava. A pesar de un acuerdo entre las fuerzas del gobierno de transición sirio y las SDF donde las estructuras militares de la AADNES se trasladarían fuera de las zonas de mayoría árabe de Deir Ez Zor, Tabqa y Raqqa, el 18 de enero de 2026, las milicias yihadistas atacaron a toda la población civil y a las estructuras militares mientras estaban evacuando la zona.


Miles de civiles fueron masacrados, miles secuestrados, y miles siguen desaparecidos.


La misma noche, del 18 de enero, cientos de jovenes se unieron a los convoys en dirección al area de Hesekeh para detener el avance yihadista y defender su tierra y su pueblo.



18 de enero de 2026

Yo y otro compañero alemán estamos conduciendo hacia Hesekê. Es de noche y hay tensión en el ambiente. El enemigo ha avanzado a los límites de la ciudad y nosotros hemos venido a unirnos a las estructuras médicas. Solo unos pocos coches están conduciendo en la misma dirección que nosotros. Encontramos refugiados de Tabka, Raqqa y familias de Afrin que están huyendo de las bandas que se aproximan. Analizamos la situación, intercambiamos conocimientos médicos, y tratamos de rebajar un poco la tensión. Se siente como conducir hacia una tormenta que se avecina, pero la excitación y la tensión se alternan. Los ataques, las masacres, la duda de como les está yendo a nuestros amigos en las areas atacadas - todo esto se alterna con el desafío arraigado, una negativa a ceder otro metro de esta revolución a esas bandas. En mi cabeza hay una voz que sigue diciendo. “Basta. Lo que sea que cueste, debemos hacer todo lo que podamos para detenerles”.


Nuestras conversaciones giran entorno a asuntos médicos y nuestra defensa: qué podemos esperar, a qué debemos prestar atención particularmente. Cuando llegamos a la clínica, hay una oleada de actividad. La gente herida que ha sido sometida a cirugia y está en condiciones estables están siendo enviados a otras ciudades, y las ambulancias pasan constantemente a toda velocidad. Nosotros somos cálidamente bienvenidos por nuestros amigos, y poco tiempo después nosotros también ayudamos a subir a los amigos heridos a las ambulancias. El lugar donde estamos está cerca del frente, por lo que intentamos mantener aquí al mínimo de amigos posibles. Muchos amigos han sido emboscados durante la retirada de Şedadê y Deir ez Zor. Siguen llegando coches y nosotros ayudamos donde podemos.


Después de unas pocas horas, las cosas se calman y podemos visitar amigos de las unidades militares. Conocemos a algunos de ellos, a otros los conocemos por primera vez. Nos sentamos junto a amigas de las YPJ, tomamos té y nos maravillamos de los encuentros que esta revolución hace posibles. Nosotros, dos internacionalistas venidos de Alemania, sentados alredededor de la estufa junto a amigas árabes, asirias, armenias y kurdas de todas las regiones de Rojava. Se hace cada vez más tarde, minutos de conversación, vistazos a las noticias y guardia en la azotea se alternan. Todos esperamos con impaciencia qué vendrá en las próximas horas.


Mientras estoy en la azotea de la clínica, miro la salida del sol. Dejo que mi mirada vague, atenta a cualquier movimiento sospechoso y sumida en mis pensamientos. Vine a Rojava porque veo en su auto-gobierno, su ideología de liberación de la mujer y la coexistencia de tantos pueblos un ejemplo para todo el mundo. Para mi, Rojava es un lugar donde brilla la esperanza, como los primeros rayos de sol entre las nubes tras un chaparrón. Los actuales ataques son un ataque a esta esperanza.


Desde lejos, oigo el ruido de los cazas de combate dando vueltas sobre nosotros. La aviación de la Coalición supervisa el traslado de combatientes de ISIS1. Quizás para que puedan ser encarcelados en otro lugar, quizás para que EEUU pueda una vez más reunir un ejercito de mercenarios islamistas - ¿Quién sabe con certeza? Aprieto los puños y miro con ira a los aviones que sobrevuelan. El compañero que tengo junto a mi se ríe y me da una palmada en el hombro. "Dev ji wan berde", que significa algo así como, “¡No te preocupes por ellos!”. Asiento y el continua diciendo, "Nadie nos dará la libertad, solo podemos confiar en nosotros mismos. En nuestra fuerza, en la de la sociedad y en nuestras convicciones”. Sonriendo, miramos alrededor. Vehículos blindados de las YPG y las YPJ pasan por delante, con canciones revolucionarias a todo volumen, y el viento nos las hace llegar. En las azoteas de alrededor, muchos otros amigos están de guardia, como nosotros. Alerta, determinados, preparados.

Han pasado ya varias semanas, y la vida en la ciudad poco a poco vuelve a la normalidad.  Ahora que el acuerdo de integración2 se ha celebrado, todo el mundo está tratando de entender que significará esto en la práctica, como podemos defender los logros de la revolución, y asegurarnos de que la transformación de la sociedad continua. Los ataques tenían como objetivo enfrentar a los pueblos de Rojava y Siria unos contra otros; la resistencia aquí, y en todas las partes del Kurdistan y en el mundo, nos ha dado la oportunidad de detener el derramamiento de sangre, al menos por el momento.


En las últimas semanas he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente; juntos hemos luchado, llorado, reído y soñado. Durante estas semanas, en las que compartimos tanto momentos difíciles como desenfadados, una cosa me ha quedado clara. No importa qué ataques y obstáculos nos puedan quedar por delante, si vivimos y luchamos con esperanza y determinación, entonces podemos crear algo maravilloso en cualquier circunstancia.



[1] A finales de enero de 2026 se alcanzó un acuerdo entre EEUU y el gobierno interino sirio para trasladar miles de combatientes de ISIS de prisiones sirias a iraquíes, a través de la denominada “Coalición Internacional Para Derrotar a ISIS” [nota editorial]


[2] A finales de enero se alcanzó un acuerdo entre las Fuerzas Democráticas Sirias y el Gobierno de Transición Sirio. El acuerdo establece un alto el fuego inmediato y la integración gradual las estructuras militares, administrativas y civiles de la Administración Autónoma en el estado [nota editorial]

Comentarios


bottom of page