Levantamiento en los Andes: un análisis de las protestas en Bolivia
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Entrevista acerca de ola de movilizaciones populares en Bolivia con S., un miembro de la Asamblea autoconvocada contra el despojo, en Cochabamba, Bolivia.
Por Mestizo Alejo
Pronto se cumplirán dos meses desde el inicio de la más reciente ola de movilizaciones masivas en Bolivia, protagonizado por el movimiento de los trabajadores e indígena contra las reformas liberales del gobierno de Rodrigo Paz, entre las cuales se incluye una ofensiva capitalista contra el modo de propiedad comunitaria de tierras indígenas. El 20 de junio, tras entrar en negociaciones con un sector del movimiento obrero, Paz ha declarado el inicio de un estado de emergencia, que permite desplegar a las Fuerzas Armadas para reprimir las protestas. Hasta el momento, estos acontecimientos, sumados a los llamados de organizaciones sociales e indígenas para levantar los bloqueos, han llevado a una disminución de su intensidad. Lêgerîn tuvo la oportunidad de llevar a cabo una entrevista originalmente en español el 16 de junio de 2026, con un compañero en Bolivia, que nos cuenta un poco sobre la situación.
S., un miembro de la Asamblea autoconvocada contra el despojo de la ciudad de Cochabamba, nos explica el contexto político de las protestas, sus principales actores, sus acciones y estrategias, así como algunos de sus contradicciones entre los actores y los desafíos para el futuro de la movilización. Termina esbozando algunas similitudes entre el movimiento autonomista en Bolivia y el resto de Latinoamérica con el pensamiento del movimiento de liberación del Kurdistán. Finalmente deja un mensaje desde el espacio indígena Quechua y Aymara de la Cordillera de los Andes, para la juventud internacionalista del mundo entero.

¿Cuál es el contexto político de esta reciente ola de protestas en Bolivia? Entiendo que el actual presidente, elegido en noviembre de 2025, aunque propone una ideología neoliberal, no pertenece a la extrema derecha, como ha ocurrido en otros países de América Latina, sino al centrista Partido Demócrata Cristiano.
Lo tienes todo, lo tienes todo. Me voy a permitir introducir un poco la situación.
El estado boliviano controla un territorio que siempre fue explotado mediante la extracción de sus recursos naturales. Entonces, eso conlleva ciclos de crisis estructurales, porque es más, como decir, si exportas gas e importas iPhone, hay un problema, ¿no?
No hay que ser, digamos, marxista de, como decir, de formación de cuadro o premio Nobel de economía para entender eso. Lo que pasa es que la última ola, podemos decir, de economía, el ciclo económico es el ciclo del gas que empezó a medio de los noventa, y ha conocido su auge en 2015, aproximadamente.
Desde este momento ha venido dos problemas. No es tanto la volatilidad del precio. Aunque cuesta la volatilidad del precio, sino abruptamente el final de las reservas de gas. Entonces, Bolivia es un país que cada vez está más cayendo, es un fenómeno de crisis estructural en el cual no hay divisa.
Y como la economía, como decir, depende de las importaciones extranjeras, entonces hay una inflación que viene de la devaluación monetaria. Eso es progresivo. Lo que pasa en realidad es que el Movimiento al Socialismo (MAS)1, si bien ha podido diversificar y asegurar su posición comercial con distintos actores, o sea, la llegada especialmente del capital chino. Le ha permitido un margen de negociación frente al monopolio occidental que había antes.
Pero el problema es que no ha superado el eje exactivista de la economía boliviana. Entonces, eso es un viejo debate, yo creo que se llamaba la segunda fase de construcción del socialismo en un tiempo, ¿no?
Pero eso se llamaba industrialización de sustitución a la importación, ni es tan marxista radical, ¿no? Era una meta también compartido por los gobiernos de tipo nacional burgués. Sin embargo, esto no se ha pasado.
Y tampoco hubo un encuentro del gobierno con el tejido artesanal, urbano o informal, ¿no?
No se ha hecho esta encuentro.
Tampoco se ha hecho el encuentro entre el proyecto histórico, digamos, de las organizaciones social campesinas, que es el brazo económico, de cooperativa integrada, y la realización de 20 años del socialismo. Entonces, esas son las dificultades que, cuando la crisis mayor se ha puesto, la población ha dicho, ¡entonces es la culpa de quién está el poder!
Y entonces, el voto se ha cambiado del MAS, antes, justamente en el auge, podemos decir, del gas, el voto del MAS, bajo la figura de Evo Morales, ha llevado hasta 67% de los votos, ¿no?
Ahorita, el Evo que no podía presentarse ha recibido el 20 por ciento de los votos, en forma de abstención, y el MAS [sin Evo Morales], que se ha dividido en 2, ha llegado a 10 por ciento. Entonces, si sumamos todo, es 30. Entonces, significa que el electorado histórico del MAS se ha dividido por 2. ¿Dónde ha ido el voto del MAS? Ha ido al PDC (Partido Demócrata Cristiano).
Justamente porque es una alianza entre [Rodrigo] Paz, es la cuarta vez que su familia gobierna el país, y el capitán Lara, que es ex Paco, es ex policía, y le han despedido de la policía por denunciar corrupción, después se ha vuelto vendedor de ropa y después influencer, ¿no ve? Entonces, es otro perfil total. Al inicio, era ultra liberal, porque su onda estaba de estar contra el MAS. Después que la campaña ha movido, se ha dado cuenta que tenía un capital popular. Por ser también policía de provincia, pero tiene ojos azules, pero al mismo tiempo es de pueblo, es paco (coloquialmente: policía, nota del editor), pero también ha sido vendedor de ropa, tiene un capital popular, pues, no vamos a negarlo. Entonces, él se ha vuelto izquierdista, soberanista de izquierda en unos cuantos meses de campaña… Así es la política boliviana.
Entonces, ellos dos encarnaban, digamos, una transición tranquila, soberanista, demócrata cristiana, en contra del socialismo corrupto y también del narcocapitalismo militarizado satánico, porque también son cristianos, católicos, ¿no ve? Pero así reaccionarios también.
Eso compañeros, entonces, lo que ha pasado es que ellos han dicho, vamos a hacer bien las cosas, y han hecho mal las cosas, es que más o menos están privatizando todo, están suprimiendo, entonces, los servicios públicos y peor que eso, están desregulando la importación y la exportación, están levantando el impuesto contra la producción nacional chiquitita, pequeño productor, trabajador informal. Están bajando los impuestos de los exportadores y que más, lo peor que han querido hacer, han querido desarticular la organicidad sindical, boliviana, campesina.
Han querido decir que para tener acceso al crédito tienes que renunciar a los usos y costumbres sobre la tierra, o sea, va más allá de la desarticulación de la tierra comunitaria, porque ya hubo una reforma agraria de pequeños propietarios en los 50, ¿no? Va más allá porque hasta busca cambiar el uso de la tierra y las costumbres: Las leyes de cómo uno la maneja, aunque la propiedad sea privada, está sujeta a regulación.
Entonces, dice, si quieres tener acceso al crédito, el banco no va a tener como garantía un terreno con usos y costumbres. “Queremos terrenos limpios de usos y costumbres para tener puro garantía del crédito” dicen. Entonces, ya. se fue al carajo, ya.
Yo fui muy impresionado del despliegue de la población boliviana, yo creo que el sentimiento de traición por parte del gobierno [de Paz] explica este despertar.
También, obviamente, lo explica la capacidad organizativa de la población boliviana. El sindicato es la familia larga, dicen ellos, hay una relación realmente orgánica entre los individuos, la familia extendida, la comunidad del sindicato, la provincia y todo eso. Entonces, es todo eso que se despertó.
¿Quiénes son los principales actores de esta ola de movilizaciones?
Tenemos que dar, primeramente tenemos que hacer, para entender eso, un panorama sociológico de Bolivia. Bolivia es un país donde la alta mayoría, como el 80% o el 70%, es considerado dentro del empleo “informal”.
¿Qué hay adentro de estos llamados informales, que es una categoría totalmente abstracta, verdad?
Adentro vamos a encontrar más o menos, 30% de población campesina. Este 30% de la población está organizada, en su mayoría, en la Confederación Sindical Única de los Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Yo diría que este es el actor demográfico principal de Bolivia, en este sentido.
Hay otros actores que son una parte del campesinado, que viven en El Chapare, que están dedicados a la producción de la hoja de coca. Ellos están organizados bajo la Federación Intercultural. Lo llamamos, nosotros, seis federaciones. Las seis federaciones de los cocaleros de los intercultural. Eso es una parte del campesinado. Otra parte del campesinado está organizado en la CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu), que son las regiones más alejadas de Bolivia de los Andes, que han guardado al mismo tiempo la tierra comunal, y no tienen la forma de organización sindical, sino la forma de organización comunitaria de los Andes, que es el ayllu, marka y suyu, que significa en quechua algo así como comunidad, federación, y confederación.
Después de los actores mineros, yo diría que representa el 5 a 7% de la población, está dividido en tres sectores. Hay un sector que es muy invisible, que es los trabajadores de las multinacionales. No son muchos, porque las multinacionales, no emplean mucho, porque tienen muchos capitales, maquinaría y todo eso.
Después están los mineros cooperativistas, que son quizás dos tercios del total de este sector. Ahí está bien complicado, porque al mismo tiempo son ex-mineros que han sido licenciados después de la caída del precio del estaño del precedente ciclo que hemos hablado. Esto pasó en la década de los ochenta. Ellos poco a poco han ido conformando cooperativas. Pero es un tema de alta complejidad. ¿Por qué? Porque hay conflicto entre cooperativistas y campesinos.
O sea, hay realmente contradicción de interés de clases. Son distintas composiciones de las clases.
Entonces, el problema con los supuestos cooperativistas, lo que le dicen la gente, es que “ustedes ni son cooperativistas, explotan gente” con una estructura empresarial. Y además venden lo minado a las multinacionales, son sucursales de las multinacionales, al final. No pagan impuestos. Y al final dicen que “hay que nacionalizar las cooperativas”, como han dicho en la Revolución [nacionalista de Bolivia] de 1952, no, no, no nada de privada disfrazada de cooperativa. Los campesinos van a decir que nacionalizado o no, que sea en cooperativa o en privada, la actividad minera daña su tierra y agua.
Y otros van a decir que no, que es su tierra, “soy comunario campesino, originario de la zona y nos hemos organizado en cooperativa minera” y en parte puede haber cooperativistas que vienen de la mina y que dicen “ yo soy hijo de minero, que es hijo de minero, que es hijo de minero, y ahora tengo mi cooperativa”, otros que van a decir, “ me vale culo que el Estado boliviano, que tenga la nacionalización como en el siglo pasado, está mejor que nosotros tengamos nosotros la minas.” Entonces, es un debate sin fin. Y el último tercero sería compuesto por los mineros de Estado, comunistas, sindicalizados, normal. Pero también como aristocracia obrera.
Y qué más, todo lo demás, o sea, todo lo que no es campesino ni minero, es más o menos informal, urbano, pequeño comerciante, cuenta-propista, artesanos ,empresas familiares de reparación de auto, taxista, lo que sea. Ese es el grueso de la población.
Y después tienes los empleados formales, que son privados, o sea, más o menos la clase obrera, que está sindicalizado en la COB (Central Obrera Boliviana), y público, que está también sindicalizado en la COB, los profes, las empresas estatales, todo eso.
Eso es el compuesto social. Cada uno está organizado, cada uno tiene su organización.
Los informales, aunque parezca que no son organizados, son bien organizados porque tienen los gremiales, las corporaciones, tienen también a veces cooperativas, y tienen, más que todo lo que llamamos, junta vecinal, la Organización Territorial de Base (OTB).

Entonces, ¿cuáles son los actores que están vigentes en la lucha? La CSUTCB, la CONAMAQ, muchas OTB’s del país, la CIDOB (Confederación de pueblos Indígenas Del Oriente Boliviano), de los que no había hablado todavía, son las organizaciones del Amazonas, que son ellos que han abierto la lucha, porque a ellos como sí tienen cierto territorio comunitario, este tema del crédito y todo eso les golpeó fuerte.
Todos ellos en conjunto, todos conforman el Pacto de Unidad Obrero-Campesino-Indígena Original, así se llama, no soy yo que he elegido el nombre. Es el pacto de unidad entre todas estas organizaciones sectores.
Unos están haciendo parte, otros no. Por ejemplo, las dos federaciones de mineros cooperativistas no hacen parte del pacto de unidad, la Federación Transportista tampoco, y mala noticia, malanoticias la central obrera boliviana están abandonando el pacto de unidad, es el problema que hay ahorita. El sector fabril, de obreros de fábrica, que primero se decían muy radicales ahora ya no.
Sí, muy interesante. Justamente la siguiente pregunta era, bueno, es difícil hacer esto sintético, pero ¿cuáles contradicciones logras identificar en el proceso de movilizaciones? ¿Qué se le podría criticar?
Tenemos varias dificultades del movimiento, vamos a empezar por los temas sociológicos. Primero, en el último ciclo de revuelta de la década de los 2000, la población campesina era como 10% más que hoy y su capacidad de organización y de determinación era todavía hegemónica, digamos. Entonces hay un desgaste demográfico de la capacidad campesina a manejar el país y la relación de fuerza.
Segundo, al nivel de la migración del campo a la ciudad no es que se ha desgastado todo, no es que así la persona ha migrado del campo a la ciudad y ahora, digamos, es un traidor o cosas así, no es así que pasa la cosa, obviamente, hay una cultura de organización. Hay una cultura en las OTBs del campo, y ahora de los barrios populares. Pero la cosa es que esas OTBs de los barrios populares son los que a quien le más le golpea la gente, porque ya no tienen el campo para comer, están en la ciudad en zonas periféricas, no tienen trabajo y pues son muy precarizados. Entonces de esta realidad no hay la misma posibilidad de fuerza como antes.
Porque como antes decía la gente campesina cuando se movilizaba: bloqueamos la comida a la ciudad y ya veremos cuánto tiempo aguantan ellos, ¿no ve? Porque nosotros tenemos que comer. Esta relación de fuerza demográficamente ha cambiado.
Esa es yo diría el principal eje de dificultad del movimiento para no entrar en comentarios políticos. Ahora, si entramos justamente en comentarios políticos, hay una dificultad porque, hubo 20 años de un proyecto de “socialismo del siglo XXI” del MAS que, cómo decir, le voy a decir con comparaciones románticas, cuando en una relación tienes problemas, y le prometes a tu compañero o tu compañera de vida que vas a cambiar pero nada, nada, nada, nada, y en 20 años no cambian, hay un momento en el cual la pareja se cambia.
Y así hubo un desgaste de la capacidad del proyecto político del socialismo del siglo XXI al guardar sus electores. Sus electores se han ido a una cosa sin sentido, una mezcla entre un cristiano, entre católico, colonial y TikTok, ¿no ve?
Entonces, esa es la tristeza que hay un poco. Que hay un momento de, cómo podría decir, un perestroika sin socialismo, ¿no? Hay un sentimiento de que la capacidad del movimiento a recrear una agenda, a recrear un horizonte, tiene que ser procesada en la misma sociedad y por el mismo movimiento, tal como cuerpo social que debate entre sí. Yo diría que hay que reinventar una política democrática.
O sea, no digo que no hay elemento de política democrática en Bolivia, y hay tal vez en muchas partes del mundo, pero estamos a un momento en el cual el proyecto del socialismo del siglo XXI ha tenido un divorcio con la comunidad, con la comunalidad andina, y que esta tiene que darse el tiempo del debate en la sociedad para construirse un horizonte mediante la práctica de una política democrática.
Eso son las dificultades de las tareas políticas.

Al nivel ideológico, religioso, simbólico, está siguiendo lo mismo. Hay todavía la penetración de los evangélicos, hay el sincretismo católico-andino, como eje, del otro la teología de la liberación, y yo creo que es un tema complejo también, porque veamos que hubo alianzas entre los evangelistas y el socialismo del siglo XXI, especialmente el evangelismo rural popular. No es tan fácil como uno cree, o sea, se puede decir que el evangelismo es el enemigo porque es pro-CIA2, se puede decir que el evangelismo pactó con el socialismo del siglo XXI, y se puede decir también que el evangelismo puede ser fuerza comunal en sí. Como ha pasado en la CONAMAQ, hay sectores de este Consejo que son evangélicos. Su evangelismo, se podría decir que no está en contradicción con la defensa de las estructuras comunales andinas y de las prácticas de la religiosidad andina. Hay perdidas de las vanguardias de la CIA, se podría decir que parte del evangelismo se está “pachamamizando”3. Entonces estamos frente a un tejido simbólico muy complejo que tiene su propio tiempo.
O sea, Bolivia sigue siendo la promesa del Pachacuti4, sigue siendo el terreno de sincretismo entre el Pachacuti y la visión del paraíso terrenal de la teología de la liberación.
Cómo ha sido en concreto este alzamiento, qué acciones ha tenido y cuáles han sido los resultados que puedes identificar hasta ahora?
La inteligencia estratégica boliviana es demasiado grande para poder abrazarla. Vamos a decir, para resumir, que la primera acción se llama el plan pulga. Se trata de levantar baraje en las rutas y autopistas y escapar cuando la policía viene, y otra vez hacer baraje y otra vez así, como pulga, ¿no? Es saltar de un punto a otro, un bloqueo a otro. Ese es el primer eje.
El segundo eje se llama el bloqueo de las mil esquinas, en el contexto urbano. Es un poco el plan pulga, pero digamos, a nivel urbano que se estabiliza un poco. O sea, hay mil pulgas en la ciudad que hacen eso en el transcurso del momento.
Después se levanta el tapiz de piedra. Ahí es cuando se calienta. Entre las ciudades, se ponen piedra, piedra, piedra, kilómetros. Y todo el día vas a poner piedra de tal kilómetro a tal kilómetro. Y el día siguiente así. Eso conlleva a lo que llamamos el cerco a la ciudad. Cuando la ciudad está cerrada, ya no hay cosas que entran y que salen de ahí. Esa es la estrategia.
¿Cómo se lleva a cabo esta estrategia?
Bajo el “ayni”. El ayni es el sistema de turno andino tradicional. Primero, la comunidad de tal lugar va a ir mandando 5% de sus bases. Adentro de cada familia se decide. Va a ir la abuela, el abuelo, la hija, no sé quién va a ir. Y después el 5% de otra comunidad. Y después del sector de la cooperativa de taxi, por ejemplo. Y así se sucede un grupo al otro turnándose el trabajo de llevar a cabo la protesta como responsabilidad o deber comunitario.
¿A qué ha conllevado esta estrategia?
Claro, al retroceso del gobierno sobre varios puntos, el retroceso sobre unas cuantas leyes. Pero ahorita ya no, no estamos en eso. Se está pidiendo la renuncia del gobierno. Porque tantos muertos, tanta traición, tantos desprecios. Y además como existe la crisis económica, yo encuentro mejor que además exista una crisis política. Mejor que haya crisis política. Porque si no van a hacer terapia de choque.
Pero a lo que ha conllevado ahorita es al estado de emergencia. Ha conllevado a la creación de ejércitos privados financiados por sectores de la alta burguesía. Ha conllevado a intervenciones militares extranjeras para ayudar logísticamente la represión o la lucha contra el pueblo. Y al estado de excepción, ¿no?
Y de la otra mano ha conllevado a llamar a las madres que no manden sus hijos al servicio militar. A llamar a la subordinación de los militares que ya está. Y a la creación de autodefensa. En eso estamos. Y no sabemos cuál es el futuro compañero. Eso no tengo ninguna idea.
Pero obviamente que hace falta Felipe Quispe5. Si él estuviera, por lo menos tendríamos una dirección. No más estoy llorando sobre un muerto. No tiene mucho interés, pero obviamente que hace falta su presencia. La cosa que es segura es que en esta tarea de la reconstrucción de una política democrática, el Felipe Quispe ha jugado un papel fundamental en los 2000, pero también en 2019. En 2019, cuando el MAS se había escapado, cuando había el golpe de estado, ¿quién era el comandante general del Estado Mayor del Bloqueo? Felipe, pues. ¡El mallku6! Cuando Evo [Morales] estaba en Argentina, cuando el otro [vicepresidente, Álvaro García Linera] estaba en no sé dónde... Entonces, es una pena que se ha muerto y tal vez la única crítica que le tengo al Felipe Quispe es que no nos ha dejado una organización.
La última pregunta, ¿tiene algún mensaje desde Bolivia para la juventud internacionalista?
Realmente pienso que es muy importante decirlo, porque realmente yo siento una total alineación con ustedes. Construir el socialismo, empieza por construir el modo de vida comunitaria. Ese eje, este paradigma, este paradigma revolucionario, no está aislado en el pensamiento de Abdullah Öcalan o de cualquier otra persona. Es un eje fundamental de la reflexión revolucionaria, no solamente en Bolivia, sino también en Perú, en Ecuador, en Colombia, hasta podemos decir en la zona mapuche también.
En Bolivia, antes de la llegada de los socialistas había luchas, y había un pensamiento propio que era un pensamiento comunal. Después hubo una encuentra entre, tal vez, primero los anarquistas que han conspirado también un poco con, con el pensamiento comunal. Después, en los 70, fue el tiempo del marxismo antiimperialista, con el que también tuvo encuentros. Entonces, aquí en los territorios de los Andes, heredamos de eso. El pensamiento revolucionario está heredando del pensamiento comunal, de una sensibilidad libertaria y de una herramienta analítica que está proviniendo del socialismo.
Entonces, yo diría que el pensamiento del Felipe Quispe y el pensamiento de Abdullah Öcalan son pensamientos hermanos.
Tal cual se puede encontrar otros pensamientos hermanos en todos los continentes, en todas las historias y en todos los tiempos.
Muchas gracias, compañero.
De nada, hasta pronto.
1 Partido indigenista de izquierda que gobernó Bolivia entre 2006-2019 y después de 2020-2025. Durante el primer periodo fue liderado por Evo Morales Ayma, el primer presidente indígena en la historia de Bolivia.
2 Existe una creencia dominante entre organizaciones de izquierda en Latinoamérica de que las ramas del protestantismo que han proliferado en este continente, y especialmente el evangelismo popular, son herramientas ideológicas implantadas, o por lo menos, instrumentalizadas por el imperialismo estadounidense.
3 Pachamama: En la mitología y religión andina es la diosa madre, cuyo significado literal en quechua es “madre tierra”. Vinculada con el espacio, el tiempo, el universo, la vida, la fertilidad y la naturaleza. Es considerada una deidad omnipresente con un poder creador, que mantiene la vida.
4 Catástrofe cósmica imaginada por la mitología andina que impone el fin del orden político-espiritual conocido por un nuevo orden en el universo.
5 Felipe Quispe Huanca (1942-2021), dirigente campesino aymara, guerrillero, historiador y referente de las grandes movilizaciones indígenas de fines del siglo XX y comienzos del XXI en Bolivia. Su ideología combinó el indianismo y el katarismo, defendiendo la autodeterminación de los pueblos indígenas, la descolonización del Estado y una crítica radical al neoliberalismo y al legado colonial.
6 Mallku: cóndor en lengua aymara, es el apodo que reconoce el liderazgo político de Quispe para el sector katarista del pueblo aymara, similar al apodo de Apo para Abdullah Ocalan en el movimiento de liberación kurdo.



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