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Ecos de resistencia – un tributo a las vícitmas de la violencia de estado en Kenia

  • hace 2 días
  • 8 min de lectura

Escrito por Gathanga Ndung'u, activista y organizador de la comunidad junto con Mathare Social Justice Centre (MSJC) y la Revolutionary Socialist League-Africa (RSL).




Kenia ganó su bandera de independencia en 1963. La tan esperada soberanía nunca vino, como tampoco lo hicieron las herramientas de emancipación económica, como la tierra y la industria, que se mantuvieron en las manos de los poderes coloniales, junto con sus protegidos locales, la clase compradora, liderada por el primer presidente, Kamau Wa Ngegi (alias Jomo Kenyatta). Esta traición vino después de una de las luchas de liberación más sangrientas librada por la Kenya Land and Freedom Army (KLFA), también conocida hoy como el Mau Mau, contra el gobierno británico desde 1952 hasta el 1963. Hasta la fecha, la tierra y otros recursos se han concentrado en las manos de unas pocas élites políticas y sus secuaces, creando una sociedad altamente desigual.


En junio de 2024 las protestas no surgieron de la nada. El proyecto de ley de presupuestos de 2024 no fue más que el detonante de más de 120 años de represión socio-económica y política sistémica en Kenia. Como kenianos, el 25 de junio de 2024 quedará para siempre en nuestros corazones y mentes. Es una marca imborrable que representará para siempre el coraje de la juventud keniana que se propuso cambiar el rumbo de nuestra historia como país. La juventud sufría un mercado laboral en declive, promesas incumplidas, y la aplicación de políticas neoliberales contrarias a los intereses del pueblo. Además de todo esto, eran testigos de la mala gestión del gobierno y de la corrupción, un desprecio manifiesto por la Constitución y las leyes, y un despilfarro sin precedentes de los recursos nacionales, unido a la ostentación desenfrenada de la riqueza por parte de los funcionarios públicos y la clase política. Los jóvenes no veían esperanza en el “Sueño del Luchador”1.


Lo que comenzó como un malestar y una preocupación ciudadana por el presupuesto anual —que pretendía recaudar 2.700 millones de dólares adicionales a través de impuestos— y como oposición a proyectos de ley draconianos y opresivos, como el Proyecto de Ley de Semillas de 2024, que penalizaba el intercambio de semillas autóctonas, entre otras cuestiones, se convirtió en una resistencia popular respaldada por kenianos de diferentes clases sociales, etnias, credos y generaciones.


El 6 de junio, las protestas empezaron por miembros del Movimento de Justicia Social y otros organizadores y activistas de diferentes organizaciones quienes irrumpieron las puertas de la Asamblea Nacional – el arma legislativa del gobierno keniano- para exigir el rechazo del proyecto de ley de presupuestos de 2024 enteramente. Los protestantes pacíficos, que solo estaban “armados” con botellas de agua, silbatos, y carteles, se encontraron con una fuerza policía sin piedad que detuvo a decenas de ellos bajo acusaciones falsas de alteración del orden público.


Esto asentó las bases para más protestas semanales, hasta que el 18 de junio cambió el curso de las grandes protestas pacíficas. Ese día, las protestas pasaron las 18h, continuando hasta bien entrada la noche en el distrito financiero de la capital (CBD), algo que hasta entonces era impensable. Fue durante esta protesta cuando una bala de la policía acabó con la vida del primer mártir político de nuestra época, a pesar de que no iba armado. La muerte de Rex Masai, un joven hombre que había participado en la protesta contra un gobierno que no sabe escuchar, fue una tragedia. Masai perdió su vida por el mismo gobierno que había prometido reformar la policía y poner fin a estas interminables y absurdas ejecuciones extrajudiciales.


Esta acción del Estado, que se llevó a cabo para inducir miedo y evitar que más jóvenes se uniesen a lo que se estaba convirtiendo en una lucha popular, se volvió en su contra, y dirigió hacia las masivas protestas del 25 de junio por todo el país, que iban a cambiar la historia política y la trayectoria del país. Su muerte trajo a la vida las palabras inscritas en la tumba de Pio Gama Pinto – un socialista keniano y el primero mártir asesinado por el primer gobierno de independencia en 24 de febrero de 1965 – “Se ha apagado una luz. Sin embargo, de la chispa que él encendió surgen mil faros”.


El 25 de junio, cuando el parlamento estaba aprobando, a toda prisa, los presupuestos de 2024 bajo la influencia del ejecutivo, un movimiento popular estaba naciendo en las calles de casi todas los pueblos grandes y las ciudades de Kenia. Entre ellos se encontraba el jardín trasero de la residencia del presidente en Eldoret, en el condado de Uasin Gishu, que él consideraba su bastión político.


De nuevo, esta valiente postura se encontró con más represión, llevando a más de 62 muertes, 6 de las cuales sucedieron delante de las puertas de la Asamblea Nacional a través de francotiradores y otros medios del Estado. Esto sucedió después de que jóvenes irrumpieran heroicamente la pared del parlamento por primera vez en la historia, avanzando con valentía hacia las salas mientras los diputados huían en busca de un lugar seguro. Durante la ocupación del parlamento por parte de la juventud, la maza, un objeto que simboliza el poder de la asamblea para legislar, fue tomada. Esto se convirtió en un símbolo de la gente para retomar su poder a través a través del cual se suponía que el Parlamento debía representarlos. Después del 25 de junio, los secuestros, las desapariciones, la tortura de jóvenes activistas fue más frecuente, mientras el Estado, cada vez más debilitado, se mostraba más despiadado en sus intentos por tomar medidas drásticas contra quienes se consideraba que eran los «líderes», «organizadores» y «financiadores» de los levantamientos.


Una protesta impulsada por la tecnología digital

El levantamiento de 2024 tuvo varios primeros logros en su organización. Fue la primera protesta de alcance nacional que llegó a casi todas las partes del país. También consiguió romper con las barreras socioeconómicas, políticas, religiosas y étnicas que durante mucho tiempo habían supuesto un obstáculo para la organización. Aprovechándose del poder de las plataformas digitales, el estado fue confrontado por un movimiento amorfo que no podía controlar. Se le denominó «sin líderes y sin partidos», superando así las formas tradicionales de organización que giran en torno a caudillos tribales y partidos políticos, que se ven fácilmente comprometidos. Sus intentos para contrarrestar la onda de activismo digital creciente en redes sociales fallaron terriblemente, a la vez que la educación cívica y política de los activistas y jóvenes parecía resonar con las masas. Como resultado, el gobierno falló en la propaganda contra su pueblo.


En 2024, los memes se usaron como herramientas políticas de activismo, ayudando a construir la masa crítica para una “rabia nacional” inexistente años atrás. A través de estos memes, que eran críticos con el gobierno, miles de jóvenes de todo el país se movilizaron a través de las plataformas digitales.


Del uso de los memes, dibujos, y caricaturas para criticar el gobierno y el presidente en particular, hasta el uso de videos educacionales en distintas plataformas. El contenido mediático fue traducido a diferentes lenguajes étnicos para pasar la información sobre secciones controvertidas de los presupuestos, y su impacto en la constitución. A través de esto, los jóvenes consiguieron llegar incluso a las poblaciones a las que hasta ahora no se había llegado. El hecho de explicar la Constitución de una forma sencilla y comprensible para la mayoría de los kenianos garantizó que la gente, incluso los habitantes de las aldeas, entendieran cómo afectaría el proyecto de ley a su vida cotidiana.


A través de murales, grafitis, música, poesía, bailes, y sketches cómicos, el material de educación popular se difundió como la pólvora por Internet. Sobre el terreno, se intensificaron las asambleas comunitarias, las protestas locales y las iniciativas de educación cívica y política en lugares como los matatus2, los mercados, los hogares y otros espacios públicos, mientras que fracasaban las campañas de propaganda del Gobierno.


Las mujeres jugaron un papel crítico organizando marchas anti feminicidios, que fueron las primeras protestas de gran escala en 2024. Se organizaron por parte de mujeres jóvenes y niñas en diferentes pueblos y ciudades en Kenia. Estas protestas ayudaron a construir el momento que se necesitaba para las protestas de junio-agosta contra el proyecto de presupuestos de 2024. A estas protestas les siguieron en abril las manifestaciones de las mujeres Mau Mau3 contra los desahucios ilegales en Mathare tras las devastadoras inundaciones de 2024, encabezadas por mujeres de más de 80 años que habían luchado en la lucha de liberación contra el Imperio Británico en Kenia. Estas protestas pusieron de relieve el papel fundamental que desempeñaron las mujeres en la organización de 2024 y en la preparación de las actividades. Durante las principales protestas, las mujeres también acudieron en gran número a la primera línea para enfrentarse a las despiadadas fuerzas policiales estatales.


Con estos desarrollos, la juventud cambió Kenia; como dijo un protestante: “las cosas no serán iguales nunca más”. Una nueva mentalidad ha llevado: la mentalidad de la gente joven que se ha dado cuenta de su agencia y están preparados para dar forma a su futuro y a la política de su país.


En 2026, los jóvenes siguen organizándose y agitando. La mayoría de los esfuerzos se canalizan para ampliar la educación política y cívica a la población general a través de todos los medios. Aunque los procesos democráticos como las elecciones y las participaciones públicas tienen límites, especialmente en estados neoliberales como Kenia, ha habido una gran movilización para introducir cambios graduales en el liderazgo desde la base. Esto se ha revelado como una maniobra política táctica a corto plazo, mientras planificamos estratégicamente el desarrollo a largo plazo de una masa crítica y consciente.


En memoria de los héroes de la protesta contra el proyecto de ley de finanzas de 2024 y de la protesta conmemorativa de 2025

Estos logros no estuvieron exentos de contratiempos ni de un elevado coste humano. Desde el principio de las protestas, Kenia perdió más de 61 vidas, más de 72 fueron secuestrados, con 29 aún desaparecidos hoy, 601 fueron heridos, y llevaron a cabo más de 1376 detenciones arbitrarias. Durante el año siguiente, en 2025, cuando celebramos las conmemoraciones para las protestas de 2024, 65 personas fueron asesinadas, más de 400 heridas, y más de 26 personas fueron desaparecidas por la fuerza.


Estas cicatrices son un recordatorio del pasado oscuro y el sacrificio humano que supuso liberar nuestro país de de las garras de las fuerzas imperialistas y su clase burguesa, alejada de la realidad,que ha gobernado desde la independencia del país. Mientras conmemoramos estos héroes valientes de nuestro tiempo con murales, grafitis, canciones, poemas, y otras formas de memoria, la gente de Kenia sigue manteniendo vivas las chispas de la revolución. Como Milan Kundera afirma, la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido.


La responsabilidad de inmortalizar a nuestros mártires recae, por tanto, en nuestra generación, que debe garantizar que se rinda un homenaje colectivo a los jóvenes de la Generación Z caídos, al tiempo que mantenemos vivas sus aspiraciones de un país mejor. Como escribió Frantz Fanon, cada generación debe, desde una relativa oscuridad, descubrir su misión, cumplirla o traicionarla. Liberar el país fue y sigue siendo la misión de nuestro tiempo como jóvenes de Kenia, mientras luchamos por restaurar la justicia social, la democracia y humanizar nuestras vidas.


En memoria de Rex Masai Kanyike, Eric Shieni, David Chege, Denzel Omondi, Wanjiku y muchos otros kenianos que perdieron la vida o que fueron completamente desaparecidos por el Estado.



1El «sueño del luchador»: El presidente William Ruto se presentó como el «luchador» por excelencia durante la campaña presidencial de 2022, gracias a su trayectoria desde un origen humilde hasta los más altos cargos del Gobierno. El «sueño del luchador» fue su reclamo populista para las masas pobres, a las que prometió transformar sus vidas mediante una economía de base.

2Matatus: Vehículos de transporte público compartido en Kenia.

3Mau Mau: Nombre coloquial del Ejército de la Tierra y la Libertad de Kenia, que fue el movimiento insurgente anticolonialista por la independencia en Kenia entre 1952 y 1963.

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