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Virginia Benedetto: Fotógrafa rosarina que viajó a Kurdistán y refleja la Revolución de las Mujeres

Atualizado: Ago 12

Virginia Benedetto es reportera gráfica y trabaja en el diario La Capital de la ciudad de Rosario - Argentina. Creció con ilusiones y forjó convicciones. Desde siempre consideró a la fotografía como una herramienta, no sólo para mostrar o reflejar, sino también para liberar y humanizar. Su anhelo fue siempre el de ser testigo de una revolución.

"Cuando aludo a revolución no me refiero a lo bélico, puede ser parte o no, sino a esos cambios culturales profundos por los que se lucha, a esas transformaciones necesarias para una vida social mejor como la que damos las mujeres hoy aquí".

Virginia, en su viaje, al que proyectó durante tres años en los Encuentros de Mujeres por la zona mas caliente del mundo a la que no es sencillo ingresar, conoció en profundidad a las mujeres que luchan por la autodeterminación de su pueblo. De su cultura. Hay aspectos del periplo que fueron confidenciales, inclusive para ella.


El Kurdistán es una basta región autónoma que hoy queda entre Siria,Turquía, Irak e Irán. Allí vive históricamente el pueblo kurdo, milenario, indoeuropeo. Su historia se reconoce desde 600 años antes de Cristo. En 1639 su territorio fue dividido por los imperios Otomano y Persa. En 1920 y después de la Primera Guerra Mundial, el Kurdistán debía convertirse mediante el tratado de Sevrest en un Estado. Este tratado nunca se ratificó y en 1923 fue sustituido por el tratado de Lausana, el cual omitía el compromiso de la creación de un Estado llamado Kurdistán, lo que beneficiaba a los antiguos aliados del Reino Unido y Francia. Con este acuerdo, los kurdos fueron divididos entre Turquía, Irak, Irán, Siria y Armenia. Con las caídas de imperios y los procesos de descolonización se crearon fronteras sin tener en cuenta las características de sus habitantes ni del territorio. En consecuencia, en Medio Oriente hay países artificialmente constituidos y antiguas naciones sin Estado, lo que provoca conflictos armados de forma casi permanente. El indefinido Kurdistán es un ejemplo de ello, una nación dividida en cinco Estados. Por esto los kurdos se rebelan para "conservar su cultura, sus costumbres, su idioma, su autonomía en estos "países construidos", artificialmente. Turquía desde entonces mantuvo una "política de opresión hacia el pueblo kurdo que lucha por conservar su propia idiosincrasia y donde las mujeres son protagonistas", define Virginia.


Foto de Virginia Benedetto

En una charla mantenida con Redcom a semanas de su regreso a Rosario, Benedetto nos adelantaba sobre ese sueño cumplido, corporizado, y de cómo se fue gestando el ser parte testimonial de una Revolución como la que están llevando adelante las mujeres kurdas. Hace tiempo que lo tenía, tanto personal como profesional, en mente. Y ese sueño comenzó a "corporizarse en el Encuentro de Mujeres", donde coincidió con chicas que han venido del Kurdistán. Luego de conversar y verlas -siempre pensando en función de un proyecto social- aprendió que aquello "era mucho más que una lucha armada". Que era una "revolución en pleno siglo XXI protagonizada por la mujer". Y mucho tuvo que ver en ese aprendizaje una médica argentina que se llamaba Alina, nos aclara que el verbo lo ha puesto en pasado porque lamentablemente murió en un accidente en el contexto de los bombardeos turcos, cuando un grupo de choque formado por el Isis invadió una región kurda. Alina, además de ejercer como médica también "organizó todo un sistema de salud en Kurdistán. Fue notable lo que hizo".


El hecho de "comprender que luchaban por su derecho de autodeterminación como pueblo y en el cual las mujeres encabezan ese movimiento de resistencia kurdo en pos de preservar su cultura y forma de vida", fue lo que movilizó interiormente a Virginia a realizar su viaje por aquellas regiones. El peligro era latentente, pero su sueño hecho realidad fue más poderoso.


Desde lo profesional sintió la necesidad de estar ahí para desarrollar su tarea de reportera gráfica y así poder registrar una realidad a la que habitualmente se la reduce a un conflicto bélico. Fue el anhelo de conocer un proceso revolucionario que aún está en curso en esta época, en uno de los lugares más conflictivos de la tierra y donde las protagonistas son las mujeres, lo que no es una cuestión menor, porque se trata de una región en la cual el patriarcado tiene un arraigo histórico y profundo. Pero también la búsqueda de respuestas: cómo las mujeres pudieron organizarse de tal forma en un lugar con esas características tan adversas. Porque no sólo se trata de un proceso de liberación de género sino también de la lucha por la liberación de todo un pueblo. Más allá de las posturas ideológicas se trata de un movimiento donde las mujeres protagonizan una lucha que entrelaza el derecho a una vida comunitaria, al libre ejercicio de las costumbres dictadas por su cultura, donde también incluyen el cuidado y la convivencia con la naturaleza.

Foto de Virginia Benedetto

¿No has considerado el peligro de no volver?

—Yo quería conocer eso, pero también es cierto que había una toma de conciencia del riesgo, porque la posibilidad no se dio de un día para otro. Los preparativos duraron tres años y eso ayudó a comprender de qué se trataba. Fue necesario construir lazos de confianza con las mujeres del movimiento. Y además el viaje se postergó en dos ocasiones porque justo cuando estaba por ir bombardearon la zona por la cual iba a ingresar. Lo que también fue complicado porque tuve que aguantar el deseo más tiempo.


El miedo de su familia. Hostilidad y tensión


Su familia y amigos han intentado por todos los medios de persuadirla para que no viajara. Cuando les hablaba sobre Kurdistán les tenía que explicar dónde quedaba. Y cuando les explicaba que se trataba de una zona de conflicto ya se tornaba difícil explicarles sus enormes ganas de ir. Piensan que se trata de algo lejano, "casi inexistente, pero en realidad está más cerca de lo que creemos", porque "allá hay madres y familias que marchan para pedir por sus hijos, por su dignidad, por sus derechos". A tal punto están cerca que cuando Virginia se encontraba en la montaña, donde resisten los kurdos armados, sacó de su mochila el pañuelo verde y una de las chicas integrante de esos grupos de resistencia le dijo en un castellano rústico: "Ni una menos".

Foto de Virginia Benedetto
"Ellas tienen mucho conocimiento de lo que sucede en otras partes del mundo con los diferentes movimientos de mujeres. Están muy informadas al respecto".

Toda la región es hostil a los kurdos. Pero "Turquía es la más agresiva", tanto que también bombardea a los kurdos que están en el Kurdistán iraquí. O usan al Isis para invadir, por su crueldad para destruir. El proceso de construcción de la vida autónoma y libre del Pueblo kurdo pone en jaque los intereses del Estado Turco, más allá de los intereses geopolíticos existentes.


Virginia, en su recorrido que ha durado un mes, ha vido momentos de tension permanentemente, porque cuando estaba en la zona de montañas, donde están los grupos de resistencia, "es muy habitual visualizar a los drones que bombardean". Se trata de una "agresión constante de un país que dispone de la tecnología bélica más sofisticada para la destrucción". Es una guerra de máquinas contra hombres y mujeres. Y esos ataques no son sólo se realizan sobre los grupos de resistencia kurda sino que también a las poblaciones radicadas en la región, que son de diferentes culturas que conviven entre sí. Por eso los kurdos propician un sistema que se llama Confederalismo Democrático, que propone, entre otras cosas, la libre convivencia de las diferentes culturas y religiones por concebir al lugar como espacio multicultural.


A pesar de esa tensión permanente, de las hostilidades, nunca el miedo le ganó al deseo de conocer. Y esto es extraño, nos confirmaba Virginia, porque "al ver la posibilidad de morir de manera inminente la muerte se convierte en una compañera de viaje, es inevitable no preguntarte sobre ella". Si bien "sabemos que todos vamos a morir algún día, ahí está más presente y latente". Pero con el transcurrir de las horas, los días, las semanas, la "admiración por ese pueblo desplaza a cualquier sensación y te impulsa a adquirir el mayor conocimiento posible de su cultura". Algo que recuerda y siente profundamente, es que las mujeres enseguida la incorporaron a sus vidas de una manera por demás de afectuosa, con gran ternura, porque se muestran muy "agradecidas por el interés de compartir con ellas su orgullo de pertenencia". En todo momento las mujeres le decían que no dejara entrar el miedo a su cabeza, incluso cuando tenían a los drones encima. Ellas le insistían que la mejor forma de contrarrestar ese temor era viviendo, tomando las precauciones, pero viviendo fiel a las costumbres. Es que pase lo que pase ellas no se van a ir de ahí, porque ese es su lugar y así lo sienten, explicaba profundamente Virginia.


Benedetto fue al Kurdistán para conocer los logros de una lucha de mujeres en una realidad muy compleja. Quizo conocer cómo ellas han logrado semejante transformación en culturas patriarcales antiquísimas. Porque hoy, además de integrar y protagonizar la lucha armada, también integran en partes iguales con el hombre todas las diferentes comisiones como las de salud y educación. Ellas han logrado una transformación impresionante. Es una historia de entrega total por sus principios. Las maestras, por ejemplo, detalla Virginia, que educan a los pibes en el medio de los bombardeos, piensan cada día en la adaptación curricular en función de las necesidades de la región y con el objetivo de aportar a una formación del pensamiento libre. Todo esto se "observa con mayor nitidez en el campo de refugiados en Makhmur, en Kurdistán Sur, en suelo iraquí. Y al que los turcos lamentablemente bombardearon en diciembre".


Detallando sobre cuántas personas están en el campo de refugiados, Virginia nos especifica que son alrededor de 20 mil. Y que todo fue construido por los kurdos. Es el primer lugar que tiene la experiencia de organizarse según lo establece el Confederalismo Democrático. Makhmur se forma a finales de los 90, cuando debido a los sucesivos ataques turcos, Sadam Husein, en un aparente gesto caritativo, les abre un camino para que los kurdos puedan salir de esa situación hacia un lugar supuestamente más propicio. En realidad los mandó a Makhmur, que está en el desierto de Irak, razón por la cual en ese éxodo miles de personas murieron de hambre y sed, y otras miles murieron picados por escorpiones. Ellos mismos les contaron a Virginia sobre aquella experiencia terrible, que fue luchar primero contra millones de alacranes y después lograr construir un pueblo a la intemperie. Un hombre le contó a Benedetto que, cuando llegaron, "fue tan desesperante la situación que un niño no paraba de llorar del hambre y su mamá trataba de hacerlo dormir porque no tenía nada para darle, y en su desolación puso piedras en una ollita con agua y le mostró al niño eso, para hacerle creer que ya le estaba cocinando y así calmarlo". Esto refleja que "lo de Sadam más que una ayuda fue una condena aún más perversa".

Foto de Virginia Benedetto

Otro de los lugares que ha visitado Virginia Benedetto en su viaje, ha sido Shengal, un lugar donde los yazidíes habían sido sometidos de una manera cruel por el Isis y que fue liberado por las fuerzas de autodefensa kurdas en un sangriento enfrentamiento en 2014. A raíz del 73º genocidio del 3 de agosto de 2014, en el que miles fueron masacrados y miles de niñas y mujeres fueron esclavizadas, la comunidad formó sus propias fuerzas militares, consejos, organizaciones educativas, academias y partidos políticos para protegerse de ser sometidas a cualquier nueva masacre. Allí y en Rojava, que es el Kurdistán sirio, conoció también la vida en comunidad, donde todo se define por Asamblea, con las mujeres con posibilidad de veto sobre lo mixto. Esa importancia de la mujer es uno de los principios del Confederalismo Democrático y está establecido desde la comprensión de que la mujer fue la más oprimida. Y parten del concepto de que para que haya una vida libre, la mujer tiene que ser un agente de transformación. En función de esto, hay que entender que a ellas no les queda otra, porque si no lo hacen el destino es la muerte o la esclavitud. Ellas dicen: "Nosotras luchamos para vivir".


Es muy duro escucharlo, sin dudas verlo ha sido tremendo, y por momentos angustiante. Virginia ha conocido a muchas mujeres que tuvieron un enorme padecimiento patriarcal. Una de ellas le contó que de chiquita fue oprimida por su marido, luego el Isis llega y mata a sus cuatro hijos. No podía estudiar, no podía salir de la casa, todo era un suplicio, hasta que este movimiento logra prevalecer y liberarse. En un momento ella, después de contarle todo lo que vivió, le dice con satisfacción: "Desde que yo conocí el movimiento de mujeres ya no existe hombre que me diga cómo tengo que vivir. ¿Por qué si tengo piernas no puedo caminar?". Y la verdad es que "después de ver y escuchar eso ¡cómo no admirar a esa mujer en la mitad del desierto, a la que le hicieron lo que quisieron, violarla, esclavizarla, matarle a sus hijos! Y que pese a todo esa mujer honre la vida y que esté haciendo vestidos para el resto de las mujeres, pero no para ganar plata, sino para aportar a ese movimiento que le enseñó el valor de la libertad y de la vida. Es un ejemplo enorme de dignidad".


Es evidente que, luego de una experiencia como la que Virginia Benedetti ha experimentado, nadie regresa igual. A la vida misma uno la ve desde otra perspectiva. El ser interior queda en contradicciones. La jerarquía de las cosas se trastocan. Uno ya no entiende cuando dicen que no se puede. El viaje al Kurdistán ha sido un viaje interior "imposible de revertir". Virginia ha puesto en valor estar viva, cuáles son las cosas trascendentales y cuáles no. Ha puesto en perspectiva su relacion con la naturaleza, porque hoy cuando abre la canilla comprende la enorme importancia de ese hecho, que parece simple pero no lo es y tantas cosas que son cotidianas y a las cuales no le damos el valor que tienen. Ella siente que esta experiencia le ha producido cambios muy profundos. Un reacomodamiento en toda su humanidad.

Foto de Virginia Benedetto

La Revolución de las Mujeres desde la fotografía


Si bien a Virginia se le ha cruzado por su mente el quedarse en el Kurdistán, piensa que su lugar para aportar es desde la fotografía, haciendo conocer esa lucha por el mundo. Ella puede aportar más como profesional que de otra manera. Está convencida de que la fotografía es una herramienta liberadora, de denuncia, que humaniza. Además, contar lo que ha vivido en distintos escenarios ha de servir para la transformación que las mujeres estan desarrollando en Argentina y otros lugares de Latinoamérica. Cuando define que lo que ellas hacen allá es revolucionario, no se refiere a lo bélico, nos aclara, sino a "esa lucha más profunda que tiene que ver con la fortaleza de autodeterminación de su cultura". Las mujeres kurdas no quieren imponer nada, "sólo pretenden tener una vida libre, una vida en la que puedan estar en comunidad, en armonía con la naturaleza y sin egoísmos ni opresiones".


Hoy, a seis meses de su regreso del Kurdistán, una nación sin Estado, Virginia Benedetto da vida a toda su experiencia, y la cuenta a través del objetivo de su cámara, en una exposicion fotográfica en la Legislatura de Santa Fe - Argentina. Como resultado de esa, su experiencia personal, ha visto la luz “Soresa Jinê, la revolución de las mujeres”, la muestra fotográfica que permanecerá abierta al público en la Legislatura hasta el 31 de mayo.


Fuente: REDCOM - Una excelente entrevista "VIRGINIA BENEDETTO, SOBRE LA REVOLUCIÓN DE LAS MUJERES EN KURDISTÁN", realizada por Nancy Balza, publicada en el diario El Litoral y viralizada por los colegas de @InfoAgitacion, la pueden leer aquí.


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Difusión de la ideología en la que se basa la revolución de Rojava, en las ideas de Rêber Apo, el Confederalismo Democrático.

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